El vacío para comenzar
El texto de Ernst Bloch, El principio de esperanza, inicia con un peculiar recordatorio: "comenzamos con las manos vacías". Ya en el inicio de nuestra existencia se encuentra la condición menesterosa, esa que nos ancla en un presente proyectando hacia el futuro. El deseo, no obstante, es indeterminado. No se sabe qué se quiere, pero se quiere algo. Este "algo", además, tiene la peculiaridad de no existir todavía, de ahí que su tiempo sea el que todavía no es, el que todavía no llega, es decir, el que se está esperando.
De aquí que, para Bloch, seamos seres que sueñan, sobre todo cuando estamos despiertos. La ensoñación diurna no es sino la manifestación de este deseo indeterminado desplegándose a lo largo de la vida. Pero la vida está atada a las posibilidades de la materia, es decir, depende de la presencia e intensidad de las fuerzas corpóreas. Así, el sueño que se manifiesta durante el día depende del momento vital en que nos encontremos: no sueña lo mismo el niño, el joven, el adulto o el anciano.
"¡Oh sí! –exclamaba Hölderlin– El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona, y cuando el entusiasmo desaparece, ahí se queda, como un hijo pródigo a quien el padre echó de casa, contemplando los miserables céntimos con que la compasión alivió su camino". Este es el espíritu de la ensoñación del joven, del que vive en una eterna primavera. El hombre es un dios cuando sueña porque devora y reconfigura el mundo a su antojo, la gloria le espera al retorno del viaje vital que emprende. Aunque para Bloch el regreso sea más ese de la contemplación y el "deseo de tranquilidad".
Lo importante es que, en el corazón de todo, está la ausencia, el vacío que alimenta el deseo siempre indeterminado pero, precisamente por ello, abierto a construirse una determinación. El deseo mantiene abierto el horizonte de futuro, es la mirada hacia la utopía que se dibuja como espejismo en el desierto. Aunque no por ello deja de ser motor, es decir, motivo para el movimiento. Así que bienvenido sea el vacío que nos incita a soñar despiertos.

0 comentarios: